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PRUEBA DE LITERATURA, BLOQUE I - PREGUNTAS

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1.5. La poesía de García Lorca

LA POESÍA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

Garcia_Lorca


Federico García Lorca fue un poeta español nacido en la provincia de Granada en 1898. Fue amigo de personalidades notables como Manuel de Falla, Salvador Dalí, Luis Buñuel o Juan Ramón Jiménez, y formó parte del grupo de poetas conocido como la Generación del 27. Pasó un periodo de su vida en Nueva York, y fundó en España la compañía de teatro universitario "La Barraca". Murió asesinado por su ideología republicana y su homosexualidad a comienzos de la Guerra Civil, en 1936.











Su poesía se caracterizó por el dramatismo en el doble sentido de la palabra: en ella aparecen rasgos teatrales (aparición de personajes en las composiciones) y rasgos trágicos como el fatalismo, la frustración y el deseo imposible. Su obra puede dividirse en dos periodos: en el primero fusionó lo popular y lo culto, y lo tradicional y lo moderno. Su actitud ante la creación poé­tica es rigurosísima. «Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios —o del demonio—, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema.» Es decir, inspiración y trabajo consciente. «La inspiración —dijo en otro momento— da la imagen, pero no el vestido. Y para vestirla hay que observar [...] la cualidad y sonoridad de la palabra.» Así surge una de las poesías más asombrosas de nuestra literatura; una poesía en que la pasión y la perfección, lo humanísimo y lo es­ téticamente puro conviven como pocas veces. A ello contribuyen, en buena parte, sus profundas raíces en lo po­pular. Lo popular y lo culto van también hermanados en su obra: vida y canciones del pueblo vivifican su sabia y exigente creación.

Lorca_Dali



Aparte de un primer libro en prosa, Impresiones y paisajes (1918), sus primicias poéticas quedan recogidas en el Libro de poemas, publicado en 1921 cuyas composiciones están plagadas de reflejos del Modernismo y sus representantes e influencias, como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o Bécquer. Posteriormente, escribió entre 1921 y 1924 los libros Canciones, Poema del cante Jondo y Suites. El primero de ellos, Canciones, es una obra muy heterogénea, que combina desde canciones infantiles hasta composiciones trágicas que tendrán su eco en obras posteriores de Lorca. Por otra parte, el Poema del cante Jondo es un libro trágico sobre Andalucía y el dolor que rezuman sus cantes. Es el libro de “la Andalucía del llanto”, un libro lleno de ayes, de dolor, de muerte. Su lengua poética se identifica con lo popular y con esa elaborada estilización culta. Suites ha permanecido inédito hasta hace poco y es un hondo testimonio de sus inquietudes.




















Libro de Poemas

Canciones

Poema del cante Jondo

Suites







Sin embargo, ninguna obra es tan representativa de este primer periodo como el Romancero gitano, volumen publicado en 1928 que recoge una serie de dieciocho romances que tratan sobre la comunidad gitana andaluza, marginada de la sociedad; y paralelamente reflejan las ideas fatalistas de Lorca y la inevitabilidad de su destino. Lorca expresa en esta obra el "sentimiento trágico de la vida" que experimenta, a la par que fusiona de forma inconfundible la esencia popular (formato de romance) con la culta e incluso de lo vanguardista (metáforas e imágenes sugerentes, etc.).Los personajes que figuran son seres al margen de un mundo convencional y hostil marcados por la frustración o abocados a la muerte: Antoñito el Camborio, el “Emplazado”, Juan Antonio el de Montilla, Soledad Montoya. En realidad, según Lorca, en el libro “hay un solo personaje real, que es la pena que se filtra” (“Romance de la pena negra”)















Por otra parte, en su segundo periodo poético, Lorca recoge en POETA EN NUEVA YORK la influencia surrealista mediante imágenes irracionales en actitud de rebeldía. La estancia en los Estados Uni­dos (1929-1930), precisamente en el momento dramático del crack de la bolsa neoyorkina, es un hito crucial en la vida de Lorca. Su contacto con Nueva York —expresión máxima de cierto tipo de civilización— es una sacudida violenta. En aquel mundo tentacular, que según Lorca convierte al hombre en una pieza de un gran engranaje, el poeta se ahoga y se rebela. Con dos palabras define el ambiente: «Geometría y angustia.» El poder del dinero, la esclavitud del hombre por la máqui­na, la injusticia social, la deshuma­nización, en fin, son los temas del libro. Y una de sus partes está de­dicada a los negros —otra raza mar­ginada—, en quienes Lorca ve «lo más espiritual y delicado de aquel mundo».


De lo dicho se sigue que «un acento social se incorpora a su obra» (son palabras suyas). En efecto, los poemas son desgarrados gritos de dolor y de violenta protesta. Ahora, la soledad, la frustración y la angus­tia no son sólo las del poeta: su «co­razón malherido» ha sintonizado con millones de corazones que su­fren. Formalmente, la conmoción espiritual y la protesta encuentran un cauce adecuado, como dijimos, en la técnica surrealista (aunque no «ortodoxa»). El versículo amplio y la imagen alucinante le sirven para expresar ese mundo ilógico, absur­do, para construir visiones apocalíp­ticas y coléricas. Con Poeta en Nue­va York, Lorca consigue renovar su lenguaje (sacándolo de la vía de lo popular andaluz, agotada por él mismo) y alcanza una nueva cima. Treinta y cinco poemas integran el libro (La aurora, acaso el poema más claro y que sintetiza brevemente toda su visión de Nueva York; también destacamos tres grandiosas odas: Oda al rey de Harlem, Oda a Walt Whitman y Grito hacia Roma).Tras Poeta en Nueva York, Lorca se dedicará preferentemente al teatro, en el que vierte su nuevo acento social».


También escribe —entre otros— los poemas íntimos y do­loridos del Diván del Tamarit, libro inspirado en ciertas formas de la poesía arábigo-andaluza.




En 1935, compone otra de sus piezas maestras: el Llan­to por Ignacio Sánchez Mejías. Es una grandiosa elegía por aquel torero que fue gran amigo de los poetas del grupo del 27. Es una de las más hermosas elegías de la literatura española.Los poemas gallegos, publicados en 1935, son un encuentro con la tradición y lengua gallega. Con ritmos tradicionales, de la lírica galaico-portuguesa, los textos son muestra del popularismo lorquiano y siguen manteniendo elementos funestos, tan propios del lorquismo, como la luna o el pozo.




Finalmente, la última composición de Lorca fue Sonetos del amor oscuro, escritos entre 1935 y 1936 (pese a que no fueron publicados hasta 1984 por ABC), en las cuales Lorca expresaba su trágica experiencia amorosa, desde lo sentimental hasta lo carnal.

Los once sonetos de esa serie que hoy cono­cemos son, sin duda, otra de las ci­mas de su obra y sitúan al autor entre los grandes sonetistas de nues­tra lengua (Garcilaso, Lope, Góngora, Quevedo...). El amor es pues el tema fundamental de estas composiciones con claras referencias a lo carnal, pero también al corazón y al alma del poeta. Son poemas de gran carga erótica, pues en el poeta, la libidinosidad y lo sicalíptico es símbolo de vitalidad, oposición a lo mortecino.





La poesía de Federico García Lorca es considerada como un "desbordamiento de humanidad" a la par que altamente estético, combinada con el arraigo popular y la hondura trágica.

Dentro de su grupo poético, Lor­ca es el ejemplo más hondo de esa trayectoria que va del «yo» al «no­sotros» (sin renunciar a nuevos y hondos buceos y en su «yo» dolori­do). Y lo prodigioso es que su des­bordamiento de humanidad y aquel «abrirse las venas por los demás» no supusieron ni el menor descenso de exi­gencia estética. Su arraigo popular y su hondura trágica no dejan de conmovernos, ni su arte de admirarnos.

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ANTOLOGÍA POÉTICA - SELECCIÓN 2º BTO.


Seleccionad "Slide" y, después, ventana completa -"Full-screen view". De ese modo podréis ver bien los poemas.


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1.4. La generación del 27



LA GENERACIÓN DEL 27





 En el año 1927, tercer centenario de la muerte del poeta Luis de Góngora, se creó en Sevilla un grupo de poetas que compartían unas características comunes y que se conocen como la Generación del 27 (Grupo del 27, La generación de la amistad). Todos ellos tenían edades similares y trabaron amistad, eran liberales políticamente, tenían una gran cultura literaria y curiosidad intelectual. Su origen familiar era acomodado, participaron en acontecimientos culturales (tricentenario de Góngora), y colaboraron en revistas como La Gaceta Literaria, Revista de Occidente. Solían reunirse en la Residencia de Estudiantes (Lorca-Dalí-Buñuel), y a veces también en el Centro de Estudios Históricos. Compartían el afán de modernizar la poesía, tomando como maestros a Juan Ramón Jiménez y a Ortega y crearon un lenguaje generacional compartiendo su admiración por lo clásico y lo moderno.


  Si una generación agrupa a hombres nacidos durante un período de quince años, esta generación tendría su fecha capi­tal en 1898: entonces nacen Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre. Mayores eran Pedro Salinas, Jorge Guillen, Gerardo Die­go: del 91, del 93, del 96. Un año más joven que Lorca es Emilio Prados, del 99. A este siglo pertenecen Luis Cernuda, de 1902, Rafael Alberti, del año 1903, y el benjamín Manuel Altolaguirre, del año 1905. De Salinas a Altolaguirre se extienden los quince años de rigor —de rigor teórico—. El Grupo del 27 se caracterizó por la equilibrada dualidad que mantenían en relación a la poesía: combinaron lo tradicional y lo clásico; admiraban tanto lo popular como lo culto y se interesaron por la literatura hispánica y por la europea.  Los poetas de la Generación del 27 aportaron a la poesía nuevas imágenes y metáforas de tipo irracional, y nuevos tipos de verso como el verso libre y el versículo, que renovaron la métrica presente. / Ver estos dos enlaces:


Grupo del 27


Generación del 27 y literatura de vanguardia







LA GENERACIÓN DE LA AMISTAD Y LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES











Algunas de las obras más importantes de los miembros de la Generación del 27 son Razón de amor, de Pedro Salinas; Creacionismo, Versos Humanos, Versos Divinos, Alondra de verdad, de Gerardo Diego; Aire nuestro, Cántico, Clamor, de Jorge Guillen; Poema del Cante Jondo, el Romancero Gitano, Poeta en Nueva York de Lorca; Marinero en tierra , Cal y canto, Sobre los ángeles, de Rafael Alberti y La realidad y el deseo de Luis Cernuda, entre otros. Cabe destacar que el único integrante del grupo que escribió teatro fue Lorca, con obras como Yerma o La casa de Bernarda Alba.




IMÁGENES DE LA GENERACIÓN DEL 27

(Luis Cernuda, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre y Fernando Villalón, entre otros, aparecen en unas imágenes en movimiento)


















 El grupo poético del 27 nos sorprende porque su asimilación de formas anteriores, su respeto de la tradición, no contradice esa inmensa labor suya en la renovación de la lírica española. Su amor por los clásicos fue inmenso y sus fuentes muy diversas:




1.- En las composiciones populares medievales de el Cancionero y el Romancero,  o las cancioncillas de Gil Vicente o de Juan del En­cina (influencia marcada especialmente en la poesía de Lorca y en Alberti).




 2.- De la literatura tradicional, se admiraron compo-siciones clásicas como las de Jorge Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Quevedo; Lope de Vega (poemillas de corte popular) y sobre todo y fundamen-talmente Góngora, que fue el maestro de la metáfora.




 3.- También se admiró como representantes de la poesía más cercana, a Bécquer, Rubén Darío y a Juan Ramón Jiménez.




 4.- Y de las vanguardias se tomaron las imágenes novedosas, originales y provocadoras, así como la total libertad en la métrica y el uso de imágenes ilógicas. Ramón Gómez de la Serna, con sus deslumbradores hallazgos de imágenes novísimas (Pronto se deja sentir en estos poetas el influjo de las primeras van­guardias -Ultraísmo y Creacionismo- Y más tarde, a partir de 1927, se produce la irrupción del Surrea­lismo.

La poesia no quiere adeptos, quiere amantes







Fotogramas relacionados con la "Generación del 27"











 En cuanto a la evolución del grupo del 27, suele hablarse de 3 etapas significativas:




ETAPA I  (la juvenil)- hasta 1927-. De un principio, se muestra la influencia de Bécquer, y Rubén Darío; más tarde la poesía de Juan Ramón Jiménez los orienta hacia una "poesía pura". La influencia de Ramón Gómez de la Serna y de las vanguardias (creacionismo y ultraísmo) encauzaron algunas obras hacia una poesía deshumanizada.




Sin embargo, no todo es deshumanización. Lo humano había entrado ya —aparte el influjo de Bécquer— por el camino de la lírica popular [Libro de poemas de Lorca (1921) o por Marinero en tierra de Alberti (1924)].  Paralelamente, el anhelo de perfección formal desemboca en el fervor por Góngora.




ETAPA II –de 1928-1936- (la de la madurez). La influencia surrealista "rehumanizó" la lírica, expresando la angustia y la rebeldía del poeta; Ha comenzado —dice Dámaso Alonso— una nueva época de poesía es­pañola: época de gritos, de vaticinio, o de alucinación, o de lúgubre ironía. Una época de poesía trascendente, humana y apasionada.» Señalemos unas fechas sig­nificativas: en 1930, el novelista José Díaz Fernández publica un ensayo titulado El nuevo Romanticismo, en que, frente a una «pureza» caduca, propugna una vuelta a lo humano y «un arte para la vida». En 1935, Neruda funda en Madrid la revista Caballo verde para la poesía, en la que aparece el «Manifiesto por una poesía sin pureza», es decir, inmersa en las circunstancias humanas y sociales más concretas.




      Los tiempos (caída de la Dictadura y de la Monarquía, vicisitudes de la República) han traído nuevas inquietudes, a las que los poetas del grupo —en parte— no podrán ni querrán sustraerse. Ya a propósito de su gran libro surrea­lista, Lorca había dicho: «Con Poeta en Nueva York, un acento social se incor­pora a mi obra.» Y en efecto, los acentos sociales y políticos que clausuraron las vanguardias entran también en la poesía. Más aún: Alberti, Cernuda o Prados adoptarán una concreta militancia revolucionaria. Y, de forma más o menos ac­tiva, todos los demás se mostrarían partidarios de la República, al estallar la guerra. Y




ETAPA III (la final) (a partir de 1939). Tras la guerra civil española, el grupo prácticamente se disolvió debido al exilio de algunos poetas  (excepto Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego) y al asesinato de otros, como Lorca. En el exilio, Jorge Guillén empieza en 1950 un nuevo ciclo. En España,  -Hijos de la ira, 1944- de Dámaso Alonso representa un humanismo angustiado. Y en 1977 se otorga el Premio Nobel a Vicente Aleixandre




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Concluiremos con las afinidades estéticas del Grupo del 27. Es digna de admiración su tendencia al equilibrio es decir, a la originalísima síntesis entre ciertos polos entre los que se había debatido la poesía española de los últimos lustros:




1)      Entre lo intelectual y lo sentimental: Se les acusó de intelectualismo y lo cierto es que la emoción será refrenada, y trascendida, estructurada por el intelecto.




2)      Entre una concepción cuasi-mística de la poesía y una lucidez rigurosa en la elaboración del poema: En las poéticas de la Antología de G. Diego abunda la idea de la poesía como algo inexplicable, trascendente, demiúrgico. Pero también destaca igualmente la exigencia de creación lúcida, de rigor técnico y de trabajo bien hecho.




3)      Entre la pureza estética y la autenticidad humana: Es cierto que estos poetas ponen la Belleza por encima de todo como Juan Ramón. La preocupación por la autenticidad humana irá en aumento con los años, pero no se abandonará la exigencia estética. 

  4) Entre lo minoritario y la "inmensa compañía": El imperativo de selección de estos poetas hace que su obra confine con un arte de minorías, pero ninguno de ellos suscribiría el conocido lema de Juan Ramón cuyos poemas alternan hermetismo y claridad. Salinas pensaba que la faena del poeta es hacer comunicable a otros la experiencia de vida que constituye el poema, y que este es una soledad abierta a todos en cuanto que es comunicable y convivencial. Si hay algo común a las trayectorias de todos ellos, sería el tránsito del "yo" al "nosotros".




5) Entre lo universal y lo español: El poeta y crítico Enrique Díez-Canedo afirmaba que la obra de los poetas jóvenes de España significa el ponerse a tono con la poesía universal.

Para finalizar os propongo este cortometraje de Buñuel en el que colaboró Dalí (1929) y que es considerado como una de las mejores muestras de cine surrealista.

EL PERRO ANDALUZ - LUIS BUÑUEL




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1.3. Las Vanguardias en España

En torno a la I Guerra Mundial (1914-1916), surgieron en Europa una serie de corrientes literarias que pretendían crear un arte nuevo y original y que se conocen como vanguardias: futurismo (1909), el expresionismo (1911), el cubismo (1913), el dadaísmo (1916), el surrealismo (1924). En España tuvieron especial importancia el creacionismo (1916), el surrealismo y, de forma autóctona, el ultraísmo (1918).


      El nombre de Literaturas de Vanguardia fue acuñado durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para designar a una serie de inquietudes artísticas que se sitúan en la "avanzadilla" cultural del momento (de allí procede el nombre de vanguardia).Los movimientos vanguardistas se presentaron como corrientes alternativas juveniles rupturistas, provocadoras y voluntariamente minoritarias. Algunas vanguardias dejaron una profunda huella en el arte posterior; sin embargo otras fueron muy efímeras. Su mayor logro fue imponer la libertad total del artista, herencia que ha beneficiado todo el arte posterior  (El movimiento tuvo una intención de ruptura con todas las convenciones literarias anteriores y una actitud provocativa, fruto del rechazo a los gustos burgueses y comerciales dominantes).


[LAS VANGUARDIAS-ENLACES 1]


[LAS VANGUARDIAS-TEXTOS]


LAS VANGUARDIAS







Todos estos movimientos tienen algunas características comunes: Internacionalismo, antitradicionalismo en continuo cambio, buscan la originalidad, la individualidad, la diferencia, la novedad, es un arte intelectual, minoritario y dirigido solamente a aquellos que son capaces de comprenderlo, es un arte fiel a su época y por eso refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas, el progreso, la técnica (fotografía, telégrafo, la locomotora, la electricidad, el teléfono, el cine) , las diversiones, el deporte, el humor. Pero también refleja los aspectos más negativos de la sociedad moderna, es un arte fundamentalmente feo, el primero en acentuar de forma general lo grotesco en nuestra cultura occidental, es un arte deshumanizado, desprovisto de sentimientos y pasiones humanas, busca la espontaneidad. Las ideas y objetivos principales a seguir se expresaban en manifiestos expresivos y chocantes en las que el autor fundador daba su visión sobre el nuevo movimiento.


Las Vanguardias del siglo XX












CALIGRAMAS


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         En España las vanguardias aparecieron hacia 1908 con Ramón Gómez de la Serna y se difundieron rápidamente, al contrario que otras corrientes extranjeras anteriores. Los autores que se adhirieron al movimiento participaron activamente en tertulias, además de fundar numerosas revistas especiales que promovieron las distintas modalidades. Se practica una literatura de “evasión”. Estamos en el momento de lo que Ortega llamó la des­humanización del arte. El clima es semejante en Espa­ña, que había permanecido neutral en la contienda eu­ropea.


        Las vanguardias se difundieron gracias a la publicación de revistas y  tertulias que se realizaban en cafés Son famosas las tertulias del Café de Pombo, presidida por «Ramón Gómez de la Serna», o la del Café Colonial, en torno a Cansinos-Asséns. Las revistas más destacadas son la Revista de Occidente (creada en 1923 por Ortega) y La Gaceta literaria, fundada en 1927 por Giménez Caballero y Guillermo de Torre.


        En literatura, las vanguardias tienen como pionero a Ramón Gómez de la Serna, que funda en 1908 la inquieta revista Prometeo, donde publica, ya en 1910, un manifiesto futurista. Y desde entonces, no dejará de difundir las novedades del panorama europeo. Los autores hispanos contribuyeron a la lista de vanguardias con dos estilos: el creacionismo y el ultraísmo.


      El Creacionismo fue extendido por el chileno Vicente Huidobro a partir de 1918. Defiende la pérdida de la función referencial del lenguaje (referencia a la realidad) como medio para alcanzar la belleza, la poesía no debe alcanzarla reflejando lo terrenal, sino símbolos lingüísticos con belleza propia. Los principales autores del creacionismo fueron Gerardo Diego con Imagen y Creacionismo, y Juan Larrea con Oscuro dominio y Visión celeste.







      El Ultraísmo surgió en la misma época que el creacionismo, pero más que un movimiento independiente fue la manera de los autores de denominar al conjunto de las vanguardias europeas, concentradas en su mayoría en un solo poema. Así pues el ultraísmo se basa en la metáfora, prescinde de ornamentos superfluos, usa neologismos y tecnicismos (futurismo), presenta imágenes chocantes (dadaísmo) y dispone los poemas de forma plástica (cubismo), entre otros. Guillermo de Torre fue quien lo introdujo y también su máximo exponente.



       Finalmente, el surrealismo (cuyo manifiesto data de 1924 y no es una vanguardia genuinamente hispana) surge como una evolución del dadaísmo que ensalza la imaginación y el sueño (influencia de Freud) a favor de la irracionalidad y la escritura automática (André Breton) como modo de expresar el mundo interior del artista. Es la corriente vanguardista que serviría de apoyo para el nacimiento del grupo poético de la Generación del 27,  puesto que recogía las emociones, la angustia y la rebeldía contra la sociedad moderna en forma de imágenes irracionales. Todo ello rompía con el ideal de pureza y belleza establecido durante el periodo novecentista.  



        En el desarrollo del Vanguardismo español pueden distinguirse cuatro etapas:


ETAPA I-  De 1908 a 1918. En 1909 publica Ramón Gómez de la Serna su ensayo-manifiesto El concepto de la nueva literatura. En 1918 viene a España el poeta chileno Vicente Huidobro, portavoz de las vanguardias parisienses y líder del Creacionismo.


ETAPA II-  De 1918 a 1925 (ó 1927). Comprende desde la llegada de Huidobro hasta los primeros contactos con el Surrealismo. Son los años presididos por el Ultraísmo (en 1919 se publica el Manifiesto Ultra) y el Creacionismo. Predomina el optimismo vital, el juego, la exaltación de la modernidad y la deshumanización.


ETAPA III - De 1925 (ó 1927) a 1930. La influencia dominante del Surrealismo inicia un proceso de «rehumanización». Comienza a observarse cierto pesimismo y hasta una angustia ante los efectos «deshumanizantes».


ETAPA IV- De 1930 a 1936. Tras algunos intentos de coordinar vanguardia estética y vanguardia política, las «urgencias» de este último tipo llevan al fin del Vanguardismo español.


RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA







       Para concluir, dedicaremos unas líneas al pionero de las Vanguardias en España, RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA, quien nació en Madrid en y murió en Buenos Aires, donde residía desde la guerra-civil, en 1963. Vivió entregado exclusivamente a su trabajo de escritor. El mundo le resultaba un circo grotesco, describible sólo en términos de humor, con un poco de amargura.


Tanto su obra como su vida son una perpetua ruptura con las convenciones. Pronuncia conferencias vestido de torero, celebra un banquete en un quirófano, u organiza otro en el que sólo se consumen medicamentos... Lo extraño, lo anormal, lo grotesco, lo provocativo, definen el ambiente en que crece su obra.


      Ramón es, así, una auténtica encarnación del espíritu y de las actitudes de la vanguardia. Como sabemos, en las revistas de la época o en su tertulia de Pombo defendió y difundió el arte nuevo. Ya en 1909, en El concepto de la nueva literatura, acusa «el cansancio de las formas antiguas» y propone «un iconoclastismo de concepto» y una «disociación de las prosas».


      Su obra extensísima tiene como eje y base la greguería. Con este nombre designó un género inventado por él hacia 1910. La greguería se basa en una metáfora audaz, inesperada, insólita y humorística, es decir, breves e ingeniosas asociaciones que transforman la realidad. Son juegos de ingenio originales, que no pretenden plantear temas trascendentales o comprometidos. Algunas son chistes: «Hay unas beatas que rezan como los conejos comen hierba.» Otras son filosóficas: «Nos desconocemos a nosotros mismos, porque nosotros mismos estamos detrás de nosotros mismos.» Otras son de un denso lirismo: «De la nieve caída en el lago nacen los cisnes.»


ALGUNAS GREGUERÍAS







      Además de sus greguerías, en la obra de Ramón se incluyen multitud de relatos breves y varias novelas. Su novela más famosa es El torero Caracho (1927). También compuso biografías, memorias, ensayos, etc.


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1.2. Entre Modernismo y Vanguardia. Juan Ramón Jiménez


Entre Modernismo y Vanguardia.


       Hacia 1910 se produjo una especie de transición entre el movimiento modernista surgido en 1898 y el movimiento vanguardista que comenzaría en torno a la I Guerra Mundial, que quedó plasmada en una corriente literaria iniciada por un grupo de jóvenes que buscaba modernizar la sociedad mediante la exigencia intelectual: el Novecentismo. Esta corriente se caracterizaba por el intelectualismo: los novecentistas solían tener una sólida formación y defendían la racionalidad y el rigor intelectual. Asimismo, se propugnaba la modernización intelectual del país mediante su vinculación a la cultura europea (europeísmo) y se estableció un ideal universalista: la cultura urbana. Los novecentistas también estaban presentes en la vida cultural y política, aprovechando recursos como la prensa, las instituciones o la política para influir en la sociedad y difundir sus ideas especialmente entre las minorías cultas.     Finalmente, los novecentistas se preocuparon por el esteticismo (creando el llamado "arte puro"), inspirados por los modelos clásicos; y por la forma, admirando la "obra bien hecha" y el arte minoritario e intelectual. Uno de los pilares de la estética modernista fue el rechazo a las secuelas decimonónicas, con la consecuente huida del sentimentalismo, la búsqueda de la pulcritud y la realización de un imperativo de selección mediante el cual la poesía estaba dirigida únicamente a unas minorías concretas.








     Representantes de este movimiento son Ortega y Gasset, escritor de ensayos como La rebelión de las masas, y el poeta Juan Ramón Jiménez.     La poesía novecentista representa el fin del Modernismo: se rechaza lo romántico y lo sentimental y se busca la perfección como fruto de la inteligencia. Por ello, los temas eran cuidadosamente seleccionados, para así obtener la anteriormente mencionada "poesía pura". Algunos poetas experimentaron formas de tipo vanguardista, encaminándose así a crear un grupo poético que recibiría el nombre de Generación del 27.




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El máximo representante de la poesía novecentista fue el andaluz Juan Ramón Jiménez (1881-1958), nacido en la provincia de Huelva. Juan Ramón Jiménez se relacionó con escritores del calibre de Rubén Darío y Villaespesa, e ingresó en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza y, después de la Guerra Civil Española, se exilió a Puerto Rico, donde recibió el premio Nobel en 1951.

La obra de Juan Ramón Jiménez puede considerarse como un nexo de unión entre los modernistas y la Generación del 27, quienes lo consideraron un maestro. Los anhelos de Juan Ramón Jiménez residían en la belleza, la eternidad, el conocimiento y la perfección; y su poesía combinaba el esteticismo y el ansia de eternidad.

De 1918 es un famoso poema en que Juan Ramón Jiménez resume así la evo­lución de su poesía hasta ese año y que comienza así:


  Vino, primero, pura, vestida de inocencia.

 Y la amé como un niño.


1.Poesía sencilla, «inocente», en sus comienzos; ello no es del todo exacto,

2. Poesía envuelta en los «ropajes del Modernismo».

3. Etapa de depuración progresiva, hacia una nueva sencillez.

4. «Poesía desnuda», defi­nitivamente depurada de las galas modernistas. Y esto –insistimos- hasta 1918.

• Mucho más tarde Juan Ramón reducía su evolución a las tres fases siguientes:

1.    Época sensitiva. Desde su comienzos hasta 1915, aproximadamente.

2.    Época intelectual. Se inicia con el Diario de un poeta recién casado, 1916, y se prolongaría hasta que abandona España en 1936.

3. Época «suficiente» o «verdadera», según sus propias palabras. Desde 1936 hasta su muerte.



I)  La primera de ellas, la "sensitiva", refleja las tendencias intimistas y el tono melancólico, con obras como Arias Tristes y Jardines lejanos. Entre 1908 y 1915, Juan Ramón compone poemas que recoge “los ropajes del modernismo”. Entre otros: Elejías (tres libros), La soledad sonora, Poemas májicos y dolientes, Sonetos espirituales...A esta época corresponde su memorable Platero y yo, publicado en 1914 (y completo en 1917).


















Etapa sensitiva  ( hasta
1915)





II)  Durante la etapa "intelectual", que transcurre desde 1916 hasta 1936, en la cual el estilo estaba depurado en búsqueda de la plasmación de lo esencial. Tras "Diario de un poeta recién casado"(1916), cabe destacar Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923), Belleza (1923)... Esta etapa intelectual se corona con un libro escrito entre 1923 y 1936 (pero no publicado hasta 1946): La estación total .


















Diario-de-un-poeta-recién-casado
Etapa intelectual
(1916-1936)



III)  Finalmente, la última etapa o "suficiente" se caracterizó por el sentimiento de fusión con la naturaleza de forma más fluida y colorista, escribiendo obras como Animal de fondo, en 1949. Durante su exilio en América, Juan Ramón prosigue invariablemente su inda­gación poética, por encima de las circunstancias, cada vez más encerrado en sí mismo y atento sólo a una obra cada día más exigente y ambiciosa. A estos años corresponden, sobre todo, dos grandes libros: En el otro costado (1936-1942) -en él figura el largo poema en prosa Espacio, iniciado en 1941 y sólo terminado en 1954-,  y Dios deseado y deseante (1948-1949).
  


















Etapa suficiente  (desde
1936)




Juan Ramón Jiménez sirvió de faro para los poetas puros y para los componentes del grupo poético del 27: todos ellos, en su juventud al menos, recibieron su influencia.


Es también explicable que los poetas de posguerra, acuciados por preocupa­ciones sociales sobre todo, se distanciaran de su estética. Pero últimamente, cuan­do los poetas «novísimos» orientan de nuevo la creación hacia la renovación del lenguaje poético, Juan Ramón recobra la altísima estimación que le corresponde.

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1.1. Rubén Darío y Antonio Machado



     Dice Manuel Machado que hay un periodo en nuestra historia que ha sido “terrible” para las artes españolas, en general, y para la poesía, en particular. Se refiere el poeta al largo periodo que transcurrió entre la  muerte de Alfonso XII (1885) y los últimos desastres coloniales (1898).








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         A finales del siglo XIX el panorama poético en España era más bien pobre. Tras la muerte de poetas destacados como Zorrilla, Campoamor y Núñez de Arce, la poesía española parecía estar llegando a su fin. Fue entonces cuando, como consecuencia del ansia de liberación, surgió un nuevo movimiento poético que buscaba la renovación de la poesía vieja y gastada de finales del siglo XIX: el Modernismo.





Este movimiento poseía principalmente tres influencias: la de los románticos como Bécquer y Rosalía de Castro, de la que se obtuvieron valores como el individualismo y el subjetivismo; la de la poesía francesa, de la que se adaptaron corrientes como el parnasianismo y el simbolismo; y la del Modernismo americano ( José Martí, M. Gutiérrez Najera, etc), que aportó la brillantez y la sensualidad en la poesía.



















RomanticismoSimbolismo-ParnasianismoModernismo americano


En el Modernismo se trataron varios temas diferentes, cuyas finalidades pueden resumirse en el anhelo de la armonía, la plenitud y la perfección y con la búsqueda de raíces. Un tema muy  recurrido fue el de la desazón romántica, consistente en el rechazo de la sociedad presente, el malestar común, con manifestaciones de tedio y profunda tristeza, y la exaltación de las pasiones y lo irracional por encima de la razón. Surgieron símbolos como el otoño o el crepúsculo.


El segundo tema tratado fue el escapismo, consistente en la evasión espacio-temporal del autor: frecuentemente se hacían referencias a paisajes exóticos y a tiempos remotos, tales como la Edad Media, el Renacimiento o el siglo XVIII; lo que se tradujo en la aparición en los poemas de elementos propios del género fantástico: ninfas, perlas, elefantes, caballeros, etc.- Dentro de este tema puede encuadrarse también otros temas muy recurridos: el cosmopolitismo, consistente en la evasión del autor a ciudades con carácter aristocrático, como París; y el americanismo, consistente en el cultivo de temas relacionados con los indígenas americanos en busca de raíces. Como consecuencia de éste, también apareció el interés por lo hispánico, como un sentimiento de solidaridad de los pueblos hispánicos contra el creciente poderío americano.


Se cultivaron también los temas del amor y el erotismo, pasando desde amores imposibles, lánguidos y melancólicos, hasta escenas eróticas desenfrenadas, que pueden interpretarse como otro método de desahogo de los autores.



EL MODERNISMO  LITERARIO









A diferencia del Modernismo en otros países, España se caracterizó por poseer un Modernismo(1885-1915) menos brillante y más intimista que el que tuvo lugar en otros países; destacando autores como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Valle-lnclán. El principal precursor del movimiento en España fue el nicaragüense Rubén Darío.



Biografía de Rubén Darío








Poemas de Rubén Dario - Audiciones
 Rubén Darío (1867-1916). Nació en Metapa (Nica­ragua). Su verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento. Poeta precoz, su vida transcurrió entre el periodismo y la literatura. Hombre cosmopolita y amante del placer, sus viajes lo convirtie­ron en difusor del modernismo. En 1893 viajó a Chile y a Buenos Aires, donde trabajó en los perió­dicos La Nación y La Prensa y en la revista El Mercurio de América.





Llegó a Madrid en 1899; allí co­noció a Villaespesa, Valle-lnclán y Juan Ramón Jiménez. Al año siguiente se trasladó a París. Volvió a España en 1908, como ministro de su país. Debido a la crisis nicaragüense, se marchó de nuevo a París. A partir de 1912 viajó por Suramérica y Europa. Murió en León (Nicaragua).


 Destacamos del poeta nicaragüense obras como Azul,  Prosas profanas o Cantos de vida y esperanza. En 1888 se publica Azul., que incluye cuentos breves («El rey burgués», «La ninfa», «El rubí», «El velo de
la reina Mab»...) y unos pocos poemas. El libro, producto de la lectura de la poesía francesa, crea un mundo de hadas, princesas, centauros, cisnes y fuentes. El léxico poblado de objetos exóticos, la exquisitez aristocrática, el culto parnasiano de «el arte por el arte», implican un rechazo de la realidad burguesa, en la que Darío no quiere integrarse.





En 1896, Rubén Darío publicó en Buenos Aires Prosas profanas, libro que deslumbró tanto por sus innovaciones métricas como verbales. Por un lado, Prosas profanas continúa la línea de evasión aristocrática de la realidad, y por otro, retoma la preocupación social de la primera época. En sus versos, Darío cuestiona qué es el arte, el placer, el amor, el tiempo, la vida, la muerte, la religión, la creación poética... El tema por excelencia de Prosas profanas es el del placer erótico, que no excluye el sacrificio y la pena. En este poemario, la imagen femenina adquiere diversas formas de la naturaleza: tigre, paloma, yedra, mar, colina...














AZUL
- 1888
PROSAS
PROFANAS 1896
CANTOS
DE VIDA Y ESPERANZA - 1905




En 1905 se publica en Madrid Cantos de vida y esperanza, que suma nuevos temas a los de libros anteriores. En esta obra, Darío manifiesta una expresión más sobria, aunque no elimina palabras brillantes ni innovaciones métricas.






ANTONIO MACHADO I y II
















Antonio Machado (1875-1939), nacido en Sevilla, profesor de francés en el Instituto de Soria y muerto en el exilio en la ciudad francesa de Collioure, fue, en su primera época, un gran representante del Modernismo en España. Su obra Soledades (1903) refleja un profundo intimismo repleto de símbolos, utilizando un estilo sencillo. En etapas posteriores, Machado se apartó de la corriente modernista, escribiendo lírica de carácter más descriptivo e histórico.


Podemos dividir su creación en tres etapas:


a) Un primer período está representado por sus dos obras inaugurales Soledades (1903) y Soledades, Galerías y otros poemas (1907) en estas obras primerizas vemos ya la sencillez formal, la correlación entre el paisaje y el estado de ánimo, la expresión onírica, la tendencia al nihilismo y la presencia de símbolos que evocan el paso del tiempo.












19031907


b) La segunda etapa, fruto de su contacto con Soria, incluye Campos de Castilla (1912) poemario que para buena parte de la crítica es su obra maestra. Campos de Castilla no ofrece una descripción, sino una interpretación. El simbolismo vuelve aquí a ser el punto de partida aunque se afiance el tono narrativo y el intimismo de la primera etapa. La muerte como culminación es tema esencial cuando se refiere al fallecimiento de su esposa.


c) Tercera etapa. Nuevas canciones (1924) Cancionero Apócrifo de Abel Martín, poeta y filósofo producto de su propia invención, y "Canciones a Giomar". Durante el conflicto del 36 escribe "Poesías de guerra" y a partir de ahí lo que crece es su producción prosística, que en 1957 se reúne bajo el título Los complementarios, aunque su mejor obra es Juan de Mairena, colección de artículos y diálogos a manos de Mairena, filósofo y poeta inventado.



















Enlaces vídeos Machado: http://youtu.be/ur6BHl7BH9I

http://youtu.be/HvPmnhyidUI




 Otro gran representante del Modernismo en España fue el gallego Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936), nacido en Pontevedra, profesor de la escuela de Bellas Artes de Madrid eintegrante del Consejo Nacional de Cultura durante la II República. Al igual que Machado,Valle-lnclán se incorporó a la corriente modernista en su primera etapa, escribiendo prosacomo las Sonatas o teatro como El marqués de Bradomín.


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